Palabras: Romina Herrán / Fotos: Hilda Melissa Holguín
Con solo tocar el timbre ya se escuchan los ladridos. Kanté y Keely, un par de springer spaniels ingleses, son los “perrihijos” de María José de Vettori, y son también los primeros en recibir a los visitantes al loft de triple altura y maravillosa vista de piso a techo. Majo es odontóloga, pero quizás sea más conocida por ser la fundadora de Raggelato, la heladería artesanal y experimental que nació cuando se quedó sin trabajo durante la pandemia y debido un accidente en el que se rompió el brazo. Su esposo, Santiago Málaga, es su socio en el negocio. Sus amigos cercanos y familiares saben que siempre van a encontrar helado en la refrigeradora de su departamento.





La decoración del depa está inspirada en el estilo Japandi, que fusiona el minimalismo, la calidez y la funcionalidad escandinava con la serenidad, la sabiduría y la elegancia de la estética japonesa. Queda claro, especialmente, en su sala: Japandi a primera vista. El sofá de drill es tan acogedor que parece abrazarte; también hay un par de butacas de fresno con tapiz de lino, una alfombra de sisal —apta para perritos— y una mesa de madera enchapada, donde se luce un corazón de cerámica, una pieza que hizo Majo en sus clases y que tiene mucho valor sentimental para ella, entre algunas esculturas de la marca de cerámica peruana, Jallpa Nina. “Siempre que podemos preferimos apoyar el talento local y escoger obras que nos transmitan algo, más que decorar por decorar”, dice Majo.
Es en la sala donde Majo suele grabar para sus redes sociales: tiene una comunidad de más de 22 mil seguidores en Instagram y casi 400 mil en TikTok que la sigue por su contenido de negocios, moda, viajes, gastronomía y algo de su vida personal. En sus videos, también hace aparición su cocina, con la isla de granito y los muebles de madera pintados de blanco, en un espacio que se siente amplio, iluminado y funcional. Usualmente, Majo es la que cocina durante la semana (Santiago prepara, de vez en cuando, pato con cebollas caramelizadas que le queda delicioso), y como creativa, su parte favorita es el emplatado. Los fines de semana, los desayunos en casa son saludables, balanceados y proteínicos; los fines de semana, la pareja sale a explorar las cafeterías del barrio.





El comedor hace las veces de oficina. En la mesa de vidrio y madera, destaca el camino de fibra de baby alpaca que compraron en Cusco; sobre el aparador hay varios objetos significativos: un canvas de Layers; un portabotellas de Marcelo Wong, quien es uno de sus artistas favoritos; fotos de su pedida de mano y la bendición del papa por su matrimonio, que la mamá de Majo les regaló tras una visita a la Ciudad del Vaticano; flores de Lego que Santiago le regaló por San Valentín; y una obra de Chacón Huari, que representa a una mujer cusqueña cargando un corazón tejido.
El arte y los objetos que eligen tienen una conexión personal con ellos, ya sea por su origen o porque son la memoria de una parte de su historia. Algo de eso tiene la abundancia de plantas en el depa, que para ambos es muy importante. A Santiago, especialmente, le recuerdan a su infancia: “Viví con mi mamá en una casa en La Molina y las plantas eran como sus mascotas. Crecí siendo testigo de su amor por ellas”. Lo primero que hicieron cuando se mudaron al loft fue ir al mercado de San Juan de Miraflores por plantas y macetas. Ahora tienen desde Oreja de Elefante, Costilla de Adán y Llama Inti hasta un chiflero y una Zamioculca. Y seguirán llegando nuevas especies, pues están decididos a llenar su depa de verde.



En el balcón tienen un mini huerto con albahaca, fresas, hierbaluisa, manzanilla, espinaca y limonero. Es algo que han implementado desde hace unos meses y que era un gran deseo de Santiago, a quien le ilusiona sembrar y cocinar lo que cultivan. Este mismo balcón es donde salen a disfrutar la vista al club de golf y el buen tiempo. De hecho, la transparencia del depa hace que el balcón se sienta como una extensión de la sala, un poco afuera y un poco adentro.
Las cortinas, por cierto, se mantienen siempre abiertas. Su iluminación fue una de las razones por las que eligieron el depa y les encanta que la luz bañe sus espacios desde temprano. Ellos se despiertan antes del amanecer para ir a hacer deporte: son del team que a las 6 a.m. ya está listo para empezar el día.
Había que aprovechar bien el espacio, sobre todo por ser un loft. Así que optaron por crear un depósito debajo de las escaleras, escondido tras paneles de MDF que no desentonan con la estética del área social.




En el segundo nivel se ubica el único dormitorio del depa. Amplio, abierto, simple. La cama mantiene la misma paleta de colores, en tonos beige y verde claro, y las mesas de noches son de madera. Al lado está el escritorio, sobre el que se puede ver libros como “Sottozero” de Luca Montersino, “Progetto Gelato” de Andrea Soban y “Scienza e tecnologia del Gelato artigianale” de Luca Caviezel, títulos clásicos cuando tu mundo es el helado. En las paredes del cuarto colgaron una fotografía de sus propias pupilas, que consiguieron durante un viaje a Roma, y una ilustración digital de Marcelo Wong, que son los retratos de sus perros.



Majo y Santiago están por abrir la cuarta tienda de Raggelato; siguen explorando el mundo de los helados y procurando llevar cada vez más la diversidad del Perú a sus sabores. También están planeando su próximo trekking por la sierra del país, que siempre les llena visitar. Están de acuerdo en que, cuando llegue un nuevo integrante a la familia, será el momento de dejar este depa y buscar un nuevo hogar. Mientras tanto, disfrutan de lo que están construyendo juntos, y de la calma y la claridad del presente.
