Celebrar las raíces

Palabras: Jimena Salas Pomarino Fotos: Peruviana Lifestyle

El espejo antiguo de la casa de su madre, la lámpara que llevó con ella en el avión desde Lima y la colorida frazada peruana conviven armoniosamente en su sala. El jarrón en una esquina era de su bisabuela, el espejo detrás, de estilo cusqueño colonial, lo compró en las artesanías de la avenida Petit Thouars. En su casa siempre hay un encuentro entre lo antiguo, lo familiar, y aquello que le recuerda a su país. Entre esos elementos encuentra el balance.

Kattia Redmond, creadora de la página Peruviana Lifestyle, vive en Los Ángeles, California, desde los 11 años. “Hace muchísimo tiempo que estoy acá, pero he tenido la suerte de poder regresar a Perú todos los años. Amo mi cultura, mi país, nuestra comida”, comenta con una amplia sonrisa. En ella, la añoranza no se siente agridulce; simplemente habita el presente manteniendo cerca lo que ama. Por eso, la forma en que ha decorado su casa tiene muchos toques de peruanidad: textiles, pinturas, fotos, vasijas… todo ello expresa su identidad, la representa y vincula con su origen.

El florero del artista plástico Fito Espinosa comparte escena con cerámicas de Chulucanas. De la misma manera, las fotografías de Mario Testino enmarcan uno de los baños, a la vez que las figurillas andinas talladas en madera resguardan la transición entre el comedor y la cocina abierta. En ese mismo lugar, Kattia expone tres libros que representan los sabores del Perú que tanto echa de menos: el del restaurante Central, de Virgilio Martínez; Perú. The Cookbook, y 500 años de fusión, estos dos últimos de Gastón Acurio. Pocos pasos más allá, tiene también una tabla tallada con recetas de su mamá, escritas con su puño y letra: uno de los regalos más especiales que ha recibido.

Como buena peruana, realmente disfruta y honra la comida, y por eso en su página muestra constantemente sus preparaciones y adaptaciones de platillos. Así, no solo se permite a sí misma volver a sus sabores preferidos, sino que comparte ese componente tan importante de su cultura con su familia y seres queridos.

Cuando era niña, su madre se enamoró de un estadounidense que trabajaba en Lima, y se casaron. Después de un tiempo, él tuvo que volver a su país, así que la familia debió trasladarse. Más de tres cuartas partes de su vida han transcurrido en LA, así que, en parte, se considera estadounidense. “Pero esa paz interna la siento siempre con el Perú”, subraya. Sus abuelos, tíos y amigos queridos se quedaron en Lima, así que este sitio nunca dejó de sentirse como un hogar.

Conserva el mueble de bar que llevó su madre desde Perú cuando se mudaron. Hoy es la pieza protagónica de uno de los rincones de su casa; está coronado con un espejo de marco plateado y adornado con un candelabro que perteneció a su abuela. “El bargueño es una de mis piezas favoritas. Aparte de que está tallado a mano y es muy bonito, me encanta porque siempre estuvo en su casa, desde que llegamos, y ahora que mi mami no está, me trae muchos recuerdos”.

Para Kattia, es sumamente importante que su hija no solo se sienta estadounidense, sino también peruana. Fue así como a ella misma la criaron en su momento. “Mi mamá siempre promovió eso: todos los veranos de vacaciones me mandaba a casa de mis abuelos en Lima. Y en mi casa, entre ella y yo hablábamos en español. Gracias a ella, me mantuve tan unida a mi cultura”, cuenta.

Hoy que Isabella, su pequeña, ha crecido, siente que su tribu está lista para recorrer el Perú. Ya en 2019 se habían propuesto comenzar a viajar más; habían pasado por las Líneas de Nazca e hicieron una visita a Máncora, pero llegó la pandemia y el plan tuvo que postergarse un poco. Ahora sueña con ir a Cusco, coger el tren que va a Puno y luego ir hacia Arequipa. También espera poder enrumbarse en un crucero por el Amazonas y conectar así un poco más con la cultura de la selva.

Su estilo, hasta hace no mucho tiempo, era más orientado a lo rústico y artesanal, pero últimamente ha ido incorporando adornos de su mami, su abuela, su bisabuela. El estilo de estas antigüedades es más bien un poco europeo, “como se ve en la casa de todas las abuelitas”. Antes no se hubiera imaginado tener este tipo de piezas en su espacio, pero ahora que su madre y su abuela no la acompañan más, sus objetos heredados han cobrado un significado mucho más profundo: el de la memoria de su infancia y el espíritu de las casas familiares.

Poco a poco, su hábitat va tomando la forma de sus pensamientos, sus recuerdos, sus anhelos. Aunque Kattia cree que no ejecuta cambios muy a menudo, parece que no todos en su entorno piensan igual. Entre risas, confiesa: “Mi hermana me dice ‘cada vez que vengo a tu casa, has movido todo’”. Pero lo cierto es que reconoce que le gusta movilizar la energía de su hogar. Los muebles van rotando y trasladándose de un cuarto a otro para renovar los aires, atraer lo bueno y despejar el camino para que llegue lo mejor.

Como la escuela en Estados Unidos ha vuelto a ser completamente presencial, sus labores de ama de casa van a simplificarse un poco, así que Kattia está lista para darle un impulso a Peruviana Lifestyle. Además de la página de Instagram, se prepara para abrir un blog con recetas, reseñas de los sitios y hoteles que visite en sus viajes a Perú, información cultural y más recomendaciones para viajeros. También retomará el proyecto de abrir Coya, su propia tienda virtual de productos peruanos… Aunque puede que eso tome un poquito más de tiempo.

Se acerca el momento de reencontrarse con Perú, después de dos años sin ir. Nunca ha pasado tanto tiempo lejos. Ya se imagina todos los lugares que visitará, las delicias que va a comer y los abrazos que está lista para compartir. Luego, con energías recargadas y la maleta llena de ideas, volverá a su otro hogar, en el otro extremo del continente, donde continuará honrando sus orígenes y tradiciones en cada pequeño detalle, cada ritual y por supuesto, cada espacio.

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